Ahora que llega el verano y el calor, tener en perfectas condiciones el aire acondicionado de nuestro vehículo es importante, no solo por el confort, sino también por la seguridad que implica un ambiente en su punto óptimo de temperatura a la hora de conducir.

Si el aire acondicionado de nuestro coche proporciona menos refrigeración que habitualmente existen varias posibilidades:

  • Filtro del habitáculo sucio o tupido: la solución sería cambiar o limpiar el filtro, operación sencilla.
  • Problemas eléctricos: relé térmico del ventilador, fusibles, etc.
  • Circuito frigorífico con falta de gas: tenemos un fuga de gas.

Si nos encontramos en este último caso, tendremos que pensar en la magnitud de la fuga, si hemos ido perdiendo potencia frigorífica poco a poco la fuga será más pequeña, si ha dejado de enfriar de repente la fuga será mayor, pero siempre existirá una fuga.

Y es que el sistema de refrigeración de un coche funciona con un circuito de compresión cargado de fábrica con gas refrigerante,  un fluido que  funciona en circuito cerrado, por lo que no se consume ni se dispersa. Por ello, si nuestro vehículo sufre una pérdida de este gas refrigerante, es sinónimo de que existe un problema de fuga.

En algunos talleres realizan una carga de gas sin contemplar esta problemática, por lo que, a medio plazo, la situación se repetirá. Lo lógico es buscar la fuga y repararla. Y una vez solucionado, recargar el gas.

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