En invierno hay que preparar el coche para afrontar las bajas temperaturas, el hielo o la nieve, propias de esta época. Nos ahorraremos muchos problemas y alargaremos la vida útil de nuestro vehículo. Es fundamental realizar un buen mantenimiento de todo el coche, prestando especial atención a ciertos elementos que requieren un cuidado especial como los neumáticos o las escobillas limpiaparabrisas.

coche con hieloLa lluvia, el hielo y la nieve son enemigos de nuestros neumáticos, sobre todo si están desgastados o circulamos con bajas presiones. Si vivimos en zonas donde nieva a menudo y el termómetro apenas sube por encima de los 0º centígrados, es recomendable montar neumáticos de invierno.

El líquido anticongelante es otro de los grandes protagonistas del mantenimiento del coche en invierno. Va a proteger a nuestro motor frente al frío y las temperaturas extremas. Se debe cambiar cada dos o tres años. Y tampoco debemos olvidarnos del nivel de aceite, así como de su viscosidad.

El alumbrado del coche adquiere especial importancia durante el invierno. Hay menos horas de luz que en verano, por lo que es fundamental ver y ser vistos. Nuestra seguridad y la de los demás dependerá de un correcto estado de las luces, además es recomendable circular durante todo el día con las luces de posición activadas.

Además, apunta estos cinco consejos básicos para cuidar tu coche en invierno:

1) Revisar y cambiar la batería: Uno de los principales elementos mecánicos que más sufre las bajas temperaturas es la batería. Con el frío, aquellas baterías que ya llevan unos cuantos años instaladas en el coche es muy frecuente que se descarguen de golpe y pierdan prácticamente la capacidad para recuperarse.

2) Comprobar el líquido refrigerante. Si el líquido presenta un color vivo, ya sea amarillo, rojo o verde (los hay de distintos colores) podemos estar bastante seguros que se encuentra en estado óptimo. Si presenta un color más traslúcido o sucio, es señal inequívoca de que se ha deteriorado.

3) Permitir que el motor se caliente al ralentí. Todos los fluidos del coche y de la mecánica sufren las inclemencias del frío, por lo que cada mañana al arrancar el coche es indispensable esperar unos pocos minutos a que el motor y sus fluidos principales (aceite, liquido de dirección, frenos, etc) alcance un mínimo de temperatura, pues de lo contrario y empezar a rodar con el motor y los fluidos extremadamente fríos daña severamente todas aquellas piezas móviles del motor.

4) Recargar el Aire Acondicionado. El Aire Acondicionado es aire seco y ayuda notablemente a evaporar el vaho de las lunas del vehículo.

5) Levantar los limpiaparabrisas. En caso de que el coche duerma en la calle, si es una zona donde las heladas son frecuentes otro buen consejo es levantar las escobillas de los limpiaparabrisas para evitar que la goma se quede pegada a la luna delantera o trasera y se rompa.

 

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